
– ¿Permiso, ¿puedo pasar?”
– Si como no, pasa y siéntate. Dime ¿qué te hace falta?”
Al sentarme, estaba como quién entra a un lugar completamente desconocido. Sentía que sabía lo que estaba a mi alrededor, pero miraba cada detalle y en cada uno de ellos, encontraba un objeto que recogía una gran historia detrás.
La oficina de Rubén Darío Salazar, el destacado director, se encuentra en su propio teatro, bueno en el De las Estaciones. Asistí a la misma, porque me hacía falta hacer algún trabajo novedoso sobre la esfera cultural. Pensé encontrar oro y terminé hallando diamante.
-Rubén, necesito que me hables de algún proyecto que estés haciendo ahora, para el verano. Estoy ahora de prácticas y necesito sacar algún trabajo.
– Bueno mira tenemos esto en escena.
Rubén sale de la oficina, con una peculiar mirada de satisfacción. Pasan segundos y de la nada aparece con un cuadro enorme que dentro contenía un cartel gráfico.
“Un ramillete de verano”, así aparecía en un gran subtítulo en el cartel. Con una niña debajo, pero no cualquier niña, en la parte superior de su cabeza contenía gran variedad de flores.
Esa imagen me causó duda. Mientras Rubén Darío me contaba que el proyecto le da solución al problema de no tener fluido eléctrico, tomaron esa alternativa. Pero, mi mente aún seguía en quien era esa niña y porqué está en un cartel que debe transmitir de que va la función.
“Imagínate Daniel, si no tengo luz no doy las funciones y si no las doy, pierdo mi público y eso que sí que no quiero que pase. Aquí me ves, trabajando en unas propuestas para poner paneles solares”.
Un ramillete de verano incluye a los niños durante las funciones, y estas se harán con fragmentos de varios espectáculos que están en el repertorio. Todo fue mezclado y se incluye títeres, canciones, juegos y cuentos. Se abren las ventanas y con un abanico en la mano Rubén y el elenco de actores le otorga al público infantil unas horas de felicidad.
Los niños, no perciben los problemas sociales de la misma manera que el resto. A los niños, el público fiel del teatro, no logra entender que no haya corriente eléctrica, ni que no exista abasto de agua, solo quiero pasar un rato de felicidad.
“Este espectáculo es un espectáculo resiliente, hace dos meses que no tenemos certeza de si tendremos en el horario de la función, corriente eléctrica y eso significa que tomamos nuestras alternativas. Sin embargo anhelamos hacer aquí en nuestra provincia lo mismo que en Camagüey, donde se protegen durante los fines de semana los circuitos donde suceden los principales eventos de la ciudad”.
Pero antes de esto, no había nada que hacer con los cortes eléctricos y solo quedaba posponerlo para otro día. Solo se suspendió una función hace unos fines de semana y una niña quedó desconsolada, llorando sin presentar comprensión alguna del porqué pasa esto.
Rubén, me muestra el video que le hicieron llegar toma unos segundos, apaga su teléfono y me dice: Viste, esa es la niña del cartel. Ese es mi público, el fiel. Yo no podía cancelar ni una presentación más.
Queda unos segundos de silencio en el aire. Rubén se quita los espejuelos, los pone encima de la mesa mientras me explica que no cerrará nunca, su teatro. Hasta este punto, yo no había hecho ninguna pregunta, debido a que mi entrevistado es una persona muy comunicativa.
Pero, me atreví a hacerle una que me llevaba causando duda durante toda la entrevista. – Rubén, a estas alturas de tu carrera, ¿no te cansas de seguir creando y haciendo por el teatro?
A lo que me respondió con un tono elocuente. –Daniel, yo vengo de Santiago de Cuba, de un barrio donde no podías ser débil de carácter. Eso con elementos genéticos que provienen de generaciones que lucharon con mambises por la independencia de Cuba, no me han dejado que me rinda. Cuando me siento así tomo 5 segundos, respiro y de nuevo a seguir adelante con todo. Sonríe y me cuenta que con sus muchachos les dice una frase que responde a mi pregunta: Mientras me vengan de frente seguiré dando pelea hasta el cansancio, me cansaré cuando deje de tener vida.
La misión en la que se ha proyectado el teatro se traduce a no detener las actividades, a buscar por recursos propios la manera de no cerrar ni abandonar ese público que viene. Además de poseer muchos espectáculos en el repertorio, se han trazado la meta de seguir manteniendo el Teatro de las Estaciones vivo.
Autor: Luis Daniel Báez Ramírez, estudiante de periodismo.

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